Introducción
Internet es parte de la vida cotidiana de la enorme mayoría de las personas en Uruguay. La Encuesta de Usos de Tecnologías de la Información y la Comunicación (EUTIC 2022) señaló que el 91% de los hogares tiene algún tipo de conexión a internet, que el 90% de las personas de 14 años o más usó internet en los últimos tres meses y que el 83% lo utiliza a diario. Eso significa que la conectividad ya no es un lujo: es un espacio habitual para estudiar, trabajar, comunicarse, comprar y entretenerse. Pero precisamente porque está tan integrada a la vida diaria, Internet también se volvió un terreno donde circulan engaños, robos de información, acosos, suplantaciones y otras formas de ciberdelito.
Observemos un numero interesante, Centro Nacional de Respuesta a Incidentes de Seguridad Informática de Uruguay (CERTuy) registró en 2023 un numero de 4.968 incidentes de seguridad informática, para el 2024 el numero subió a 14.264 incidentes, y el año siguiente, 2025, el numero asciende a los 42.768 incidentes. ¿Increíble como aumenta los ciberdelitos año a año no?
En los gráficos podemos observar acceso no autorizado, recolección de información e intentos de intrusión, pero para la ciudadanía lo podemos traducir a situaciones muy concretas: correos falsos que imitan organismos públicos, mensajes por WhatsApp que prometen beneficios, enlaces maliciosos que roban contraseñas, perfiles falsos en redes sociales o intentos de manipulación que buscan obtener datos personales. El desafío, entonces, no es dejar de usar Internet, sino aprender a hacerlo de forma más segura.
Veamos los principales ataques.
Phishing: el engaño más frecuente
El phishing es una técnica de fraude en la que una persona atacante intenta hacerse pasar por una entidad legítima —por ejemplo, un banco, un ministerio, una empresa de telefonía o una plataforma conocida— para conseguir contraseñas, datos bancarios o información sensible. Es sin dudas uno de los principales riesgos del mundo digital, este puede llegar por correo electrónico, SMS, mensajería de redes sociales, entre otros. El mensaje crea una situación de urgencia: «tu cuenta será bloqueada», «debes actualizar tus datos», «ganaste un beneficio», «hay un problema con tu envío» o «ingresá aquí para validar tu usuario».
El ataque funciona porque apela a la reacción inmediata. La persona recibe un mensaje aparentemente creíble, ve un logo conocido y hace clic sin detenerse. A veces el enlace lleva a una página casi idéntica a la original; otras veces descarga un archivo malicioso o solicita usuario, contraseña, documento de identidad, tarjeta o código de verificación.
Algunas variaciones son el mass phishing que apunta a grandes volúmenes de personas con mensajes genéricos; el spear phishing dirige el engaño a una víctima o grupo específico con datos personalizados; y el whaling phishing (“casa de ballenas”) se enfoca en figuras de mayor interés dentro de una organización.
Cómo prevenirlo:
- No hacer clic impulsivamente en enlaces enviados por correo, SMS o mensajes directos.
- Verificar siempre el remitente y la URL real del sitio antes de ingresar datos.
- Desconfiar de mensajes con urgencia excesiva, errores de redacción o pedidos inusuales.
- Nunca compartir códigos de verificación, contraseñas o PIN por mensaje o llamada.
- Ingresar a bancos y servicios públicos escribiendo la dirección manualmente en el navegador.
- Recuerda "cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía".
Robo de cuentas y contraseñas débiles
Otra de las vías más comunes de ataque es el acceso indebido a cuentas personales por el uso de contraseñas débiles, repetidas o compartidas. Vemos en la bibliografía que la misma remarca que las contraseñas son secretas, que no deben compartirse «ni siquiera con el mejor amigo» y que una contraseña segura debe combinar mayúsculas, minúsculas, números y símbolos, evitando datos obvios como fechas de nacimiento o números de teléfono.
Cuando una persona usa la misma contraseña en varias plataformas, un solo incidente puede abrirle la puerta al resto de sus cuentas. El correo electrónico suele ser el punto más delicado, porque desde allí puede recuperarse acceso a muchas otras cuentas. Una vez controlado el mail, es posible restablecer contraseñas de redes sociales, plataformas de estudio y servicios de compra.
Cómo prevenirlo:
- Crear contraseñas largas, únicas y difíciles de adivinar.
- Activar verificación en dos pasos siempre que exista.
- Usar un gestor de contraseñas si se manejan muchas cuentas.
- Bloquear el celular y la computadora con PIN, huella o patrón.
- Descargar aplicaciones solo desde tiendas oficiales.
Malware y archivos sospechosos
Los programas maliciosos —virus, troyanos, spyware o ransomware— pueden llegar disfrazados de archivo adjunto, aplicación atractiva, juego, supuesto PDF urgente o programa gratuito. Si no esperas recibir un archivo, no lo descargues, y si estas navegando y buscando se recomienda no instalar software de procedencia dudosa, solamente de páginas oficiales.
Algunas señales de alerta son los archivos comprimidos que llegan sin explicación, los documentos que piden habilitar macros, las apps fuera de la tienda oficial y los enlaces abreviados que ocultan su destino. CERTuy mostró que en los últimos años una parte significativa de los incidentes estuvo asociada a recolección de información e intrusión, lo que ayuda a entender que muchas campañas no buscan dañar de inmediato, sino entrar silenciosamente y capturar datos.
Cómo prevenirlo:
- Mantener sistema operativo, navegador y aplicaciones actualizados.
- Instalar y actualizar antivirus en computadoras y, cuando corresponda, en el celular.
- No abrir adjuntos inesperados, aunque aparenten provenir de un contacto conocido.
- Hacer copias de seguridad de la información importante.
- Consultar a una persona adulta o técnica si aparece algo extraño.
- Evitar conectarse desde el dispositivo de otra persona.
Fraudes en redes sociales y mensajería
Las redes sociales y servicios de mensajería son espacios de socialización, pero también canales frecuentes de fraude. La sobreexposición de datos personales y la configuración débil de privacidad pueden facilitar problemas de seguridad. Una cuenta pública brinda demasiada información: nombres, fotos, hábitos, centro educativo, vínculos, horarios y ubicaciones.
En Uruguay se difunden con frecuencia campañas fraudulentas con promesas de bonos, premios o ayudas económicas. En julio de 2025 El Observador informó sobre un mensaje falso que prometía un obsequio (Bono Mujer Uruguay) y solicitaba datos personales mediante un enlace, un ejemplo clásico de phishing distribuido por redes sociales.
Cómo prevenirlo:
- Revisar la configuración de privacidad del perfil.
- Limitar qué información personal queda visible para personas desconocidas.
- No reenviar cadenas dudosas ni mensajes alarmistas.
- Confirmar por canales oficiales antes de registrarse o entregar información.
- Reportar perfiles falsos, cuentas comprometidas o publicaciones sospechosas.
Riesgos para los jóvenes
Las amenazas no afectan igual a todas las personas. Niñas, niños y adolescentes están especialmente expuestos a engaños, ciberacoso, manipulación emocional y acceso a contenido que no comprenden completamente. El acompañamiento adulto, la educación digital y el control parental razonable cumplen un rol clave, no para vigilar de manera invasiva, sino para establecer límites, conversar y enseñar criterios.
La prevención con menores no depende solo de herramientas técnicas. También necesita normas familiares y escolares: hablar sobre qué compartir, con quién conversar, cómo pedir ayuda y qué hacer si aparece algo raro o que hace sentir mal. En el próximo mes profundizare este punto.
Conclusión
En el mes que vivimos se vivió un mass pishing en nuestro país, un tema muy nuestro, las multas del Sucive, “Ultimo Recordatorio SUCiVE: Su matrícula posee multas impagas. Pague ahora en …”, mas de una persona me contacto para decirme que había caído en el engaño, que como por arte de magia pensó que si pagaba tenia descuento, que era la ultima llamada y que tenia que hacerlo “ahora”, al final tuvieron que salir cancelando tarjetas de crédito entre otras por un intento de compra, pasada la medianoche, por tres mil dólares, y en los casos que me contaron, la transacción no fue exitosa. No es un chiste. Imaginen como no se despertaron estas personas con la notificación. Un medico amigo que se levanto para atender la guardia, al final llego tarde al hospital por estar al teléfono con su banco cancelando todas las tarjetas.
Cuidarse en Internet no significa vivir con miedo, sino desarrollar hábitos. La mayoría de los ataques exitosos no dependen de tecnología sofisticada, sino de la combinación entre apuro, confianza excesiva y desconocimiento. Por eso, las mejores defensas siguen siendo detenerse, verificar, configurar la privacidad, actualizar los dispositivos y pedir ayuda cuando algo no cierra.
En una sociedad tan conectada como la uruguaya, la ciberseguridad es parte de la vida cotidiana. Aprender a reconocer el phishing, proteger las contraseñas, desconfiar de archivos sospechosos y acompañar a niñas, niños y adolescentes son acciones concretas que reducen el riesgo. Estar en línea seguirá siendo indispensable; la diferencia está en hacerlo con criterio, cuidado y responsabilidad.
Bonus: no compartas una foto que tendrías vergüenza de mostrarla en público.